República de Argentina

Transición política

El peronismo asume la Presidencia de la República en 1946, 1952 y en 1973. Al morir Juan D. Perón en 1974, asume la presidencia María Esther Martínez ["Isabelita"], quien fuera derrocada un año más tarde por un golpe de Estado.

La dictadura militar cede el poder a los gobiernos civiles para retornar a las elecciones, ante el descontento de la sociedad Argentina, quien les acusaba del caos económico; los asesinatos, desaparecidos y arrestos políticos; y la guerra contra Inglaterra en 1982 por las islas Malvinas.

Este antecedente, favoreció la reanudación de las elecciones presidenciales en 1983, mismas que ganara Raúl Alfonsín de la UCR; con él se inicia el enjuiciamiento a dirigentes militares. Carlos Saúl Menem, candidato peronista es elegido presidente en 1989 y, por la reforma constitucional, reelegido para el periodo 1995 a 1999. Menem favorece el indulto a los militares y efectúa un giro ideológico, del movimiento popular a un gobierno neoconservador.

La reelección de Menem en 1994, motiva la disidencia de diputados del Partido Justicialista en el poder y la aparición del grupo Democracia Popular, de Carlos Agüero. En ese mismo año, se crea el FREPASO (Frente País Solidario), integrado por los partidos Frente Grande, PAIS, Unión Socialista y Democracia Cristiana; quienes ganaran el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

En la elección de diputados de 1996, la alianza FREPASO- UCR obtiene casi el 46% de los cargos. Dos años más tarde esta alianza se consolida y postulan como candidato a la Presidencia de la nación, a Fernando de la Rua, de la UCR; y a la Vicepresidencia, a Carlos "Chacho" Álvarez del FREPASO. En 1999 FREPASO-UCR forman la ALIANZA con otros partidos, y obtienen la Presidencia de la República, con el 48.5 % de los votos y ganan 63 de los 130 diputados en contienda. Con la reciente renuncia de "Chacho" Álvarez a la Vicepresidencia la Alianza se fractura

 

Vida interna del partido

El Partido Justicialista es una organización de tendencia popular, que establece como principios la democracia plena y la justicia social. Pugna por un cambio, en el que la clase trabajadora tenga una mayor participación y el retorno del poder al pueblo.

Su ideología, actualmente es motivo de debate ya que hay dos posiciones, la Social cristiana y la Social Democracia. Su carácter pragmático no ha desplazado la plataforma ideológica, aunque -con plena libertad al interior del partido- los estatutos son objeto de discusión informal.

Entre las debilidades del partido destacan la rigidez de su estructura y organización; una militancia habituada a la política asistencia; y al mal uso de los medios de comunicación para fortalecer su imagen pública.

Sus principales fortalezas radican en sus líderes, quienes emergen más de la militancia que de desempeños económicos; sus prácticas político electorales, al postular candidatos con encuestas previas de opinión pública; su capacidad de negociación; el empleo de la mercadotecnia; y su relación con el gobierno, bajo un esquema de colaboración y negociación, sin dejar de ser críticos.

La falta de consenso en el marco ideológico hace previsible su apertura pragmática para realizar alianzas con otras fuerzas políticas y recobrar su fortaleza electoral. Otro de sus retos, para recuperar la Presidencia de la República, será el de emprender una reforma exitosa del partido en muy poco tiempo.

 

Renovación estructural: acciones y resultados

Entre las experiencias que el Partido Justicialista ha puesto en marcha para buscar su renovación y mejorar su posición en el terreno de la competitividad, destacan el desarrollo de estrategias político electorales basadas en la mercadotecnia y las encuestas; el mantener su imagen tradicional para evitar divisiones; la apertura hacia grupos emergentes, con el proyecto de Frentes Sociales; la gestión con diversos grupos económicos y candidatos para el financiamiento de las campañas; el empleo permanente de los medios para convocar a la sociedad; la reforma para reducir los costos de las campañas y su duración; y el proyecto de nuevas alianzas para ganar fuerza electoral.