República de Chile

Transición política

 

Desde 1925, con estabilidad política y económica, Chile experimentó una democracia sólida, hasta que en septiembre de 1973, se produce un golpe militar, encabezado por el general Augusto Pinochet, que pone fin al gobierno socialista de Salvador Allende, elegido por votación popular en 1970. Tras el golpe militar, se disuelve el Congreso Nacional y se pone fin a las funciones del Tribunal Constitucional.

Durante su primera década, la dictadura había traído cambios profundos y aparentemente durables en lo político, económico y social. Sin embargo, transcurridos 15 años de régimen militar, en octubre de 1988, mediante un plebiscito, los chilenos rechazan la continuidad de Augusto Pinochet, y promueven elecciones presidenciales.

En los comicios de 1989, la Concertación de Partidos por la Democracia, integrada por cuatro partidos políticos: PDC, PS, PRSD y PPD postulan a Patricio Aylwin Azócar, quien después de resultar vencedor, asume el mando el 11 de marzo de 1990; con él se reinstaló el Congreso Nacional.

Cuatro años más tarde, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, recibe la banda presidencial que lo convierte en presidente. Ricardo Lagos Escobar, es elegido democráticamente el 16 de enero de 2000 y se convierte así, en el tercer Presidente de la República que pertenece a la Concertación de Partidos por la Democracia, la alianza política más amplia que ha existido en la historia del país.

 

Vida interna del partido

La Concertación de Partidos por la Democracia está integrada por cuatro partidos políticos: Partido Demócrata Cristiano (PDC); Partido por la Democracia (PPD); Partido Socialista de Chile (PS) y Partido Radical Socialdemócrata (PRSD)

La ideología de la Concertación es una combinación de sus principios ideológicos, siempre respetando tres objetivos fundamentales: el fortalecimiento del régimen democrático, la reforma del sistema educativo y el desarrollo de la infraestructura.

Cada partido integrante de la coalición tiene sus propios estatutos, estructura, organización, dirigentes y militancia. Actúan unidos solamente en las elecciones presidenciales y eventualmente en otras tareas.

Los retos que enfrenta la coalición son incrementar el número de militantes y simpatizantes, y compatibilizar las aspiraciones políticas de los viejos y nuevos miembros, además de la innovación y mejora de sus estrategias político electorales, y su posicionamiento en los medios de comunicación masiva.

La Concertación ha ido perdiendo adeptos en la medida que la sociedad la ve ligada a políticos tradicionalistas, mientras que otros partidos han ido creciendo en las votaciones por ubicarse como críticos del actual régimen.

La coalición, como partidos independientes, muestra cohesión y unidad partidista y al interior de cada uno, sus problemas son resueltos con la mayor discreción. Asimismo, su relación con el gobierno es muy respetuosa, pero más intensa que en México.

 

Renovación estructural: acciones y resultados

 

Son dos los partidos de la Concertación que más visiblemente están preocupados por su reforma interna: el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Socialista.

El PDC viene desarrollando su proceso de reforma desde 1999; al modificar sus formas de hacer política, mejorar sus normas, readecuar la estructura partidaria y actualizar su plataforma programática para fortalecer la identidad y la credibilidad del partido. Sus acciones buscan diseñar nuevos sistemas de relacionamiento con la comunidad y reestructurar los esquemas de disciplina.

Institucionalizó las elecciones primarias abiertas a la ciudadanía y la directiva nacional desconcentró y descentralizó facultades, autoridad y decisión con la creación de partidos regionales, que tienen toda la capacidad para definir la política de la región, sin intervención del Consejo Nacional.

El PDC se ha dado a la tarea de respaldar la creación de dos movimientos estudiantiles de orientación humanista cristiana, así como la creación de la Comisión de Defensa de los Derechos Ciudadanos con la participación de sus diputados y de prestigiados abogados.

Por su parte, el Partido Socialista se prepara con una convocatoria abierta a la ciudadanía para participar en este proceso de reforma. Se están detectando liderazgos emergentes y jóvenes a los que se les apoya y capacita en sus comunidades, con la idea de tener políticos más profesionales, de cara a las próximas elecciones.