República de Paraguay

Transición política

A la transición política en Paraguay le anteceden 60 años de hegemonía militar, golpes de Estado, alianza de intereses entre militares y el Partido Colorado, para gobernar el país, y un periodo totalitario del general Alfredo Stroessner, que gobernó por más de 30 años a partir de 1954.

Entre los factores que propician la transición paraguaya a la vida política democrática, se encuentran el enriquecimiento de la cúpula militar; la corrupción en las esferas gubernamentales; una economía empobrecida con predominio de las actividades informales; el golpe de Estado del General Andrés Rodríguez, que concluye con el derrocamiento del dictador Stroessner, en 1989; y el impulso del General Rodríguez a la apertura democrática.

En 1993, la convocatoria a elecciones del General Andrés Rodríguez, permite la instauración del primer presidente civil después de 40 años de dictaduras y gobiernos militares, en la persona Juan Carlos Wasmosy, candidato del Partido Colorado. El ejecutivo tiene una oposición mayoritaria en el congreso, con las fracciones de los partidos Liberal y Encuentro Nacional. En 1998 otro civil, también del Partido Colorado, asume la presidencia de la República, Raúl Cubas Grau.

Derivado de la transición político electoral, Paraguay ha logrado la separación de las fuerzas armadas del plano político; dispone de una economía favorable e Integrada regionalmente al MERCOSUR; y la oposición se fortalece con los partidos Liberal, Encuentro Nacional, Revolucionario Febrerista y el Humanista.

A raíz del fallecimiento del Vicepresidente Luis María Argaña, el presidente Cubas renuncia y es nombrado presidente sustituto Luis Angel González Márquez, quien da lugar la instalación de un gobierno de unidad entre los partidos Colorado, Liberal y Encuentro Nacional. Las elecciones para Vicepresidente de agosto de 2000, favorecieron al partido liberal representado por el Dr. Julio César Franco.

 

Vida interna del partido

La fuerza ideológica del Partido Colorado radica en el sentido nacionalista y popular de sus principios, y en la propuesta agrarista. Sin embargo, la dinámica político electoral lo sitúa en franca desventaja ante sus opositores, ya que registra como debilidades la falta de modernidad en sus estatutos, una lenta comunicación entre los niveles del partido, escasa democracia en la elección de los miembros de la Junta del Gobierno, carencia de líderes y divisionismo, disputas por el liderazgo del partido, inconformidad de los militantes por la falta de espacios en el gobierno, carencia de recursos económicos, y una débil relación entre el Presidente y su partido, por carecer de identidad y acercamiento.

Pese a estas condicionantes estructurales, el Partido Colorado ha intentado fortalecerse con el empleo del marketing político y asesores de imagen, el uso de radio y televisión con amplia cobertura, y la política de evitar estrategias electorales, que no son rentables.

 

Renovación estructural: acciones y resultados

El Partido Colorado ha desarrollado una serie de acciones en busca de una renovación, que le permita recuperar su liderazgo en el escenario político electoral. Entre éstas, destacan:

    El proyecto para crear estructuras intermedias como enlace entre los militantes, las bases y los dirigentes.

    La actualización del Padrón de Militantes.

    La movilización de militantes y comités seccionales como estrategia político electoral.

    El fortalecimiento económico del partido con la descentralización de recursos para los comités seccionales y una mayor contribución de militantes y funcionarios.

    Nuevos mecanismos de convocatoria a la sociedad por medio de candidatos que afilian a simpatizantes.

    Contacto moderado con la prensa nacional por generar desgaste como partido en el poder.

    Una Agenda de diputados y senadores que promueve la reforma del Estado, la privatización de empresas publicas y la asunción de rangos en cargos militares.

    Alianza con los partidos Liberal y Encuentro Nacional, para mantener la estabilidad política.